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Ya es momento de alertar sobre los crecientes riesgos fiscales y financieros

Martin WolfLondres / 03.12.2025 00:15:31

Antes de la crisis financiera de 2007-2009, el Banco de Pagos Internacionales (BPI) se ganó la impopularidad de las autoridades monetarias de todo el mundo al señalar los riesgos generados por las políticas acomodaticias, el apalancamiento excesivo, los altos precios de los activos y la falta de transparencia. Estas advertencias fueron ignoradas. El resultado fue una crisis financiera catastrófica, que no solo causó una enorme recesión, sino que también dejó un legado de elevada deuda pública y políticas populistas.

Una vez más, el BPI hace sonar la señal de alarma. Desde hace tiempo expresa su preocupación por los riesgos fiscales y financieros. Sin embargo, la semana pasada, su director general, Pablo Hernández de Cos, ex gobernador del Banco de España, ofreció un análisis reflexivo sobre las “amenazas fiscales en un sistema financiero global cambiante”.

Empieza con el hecho de que las ratios de deuda soberana sobre PIB en muchas economías avanzadas se encuentran en máximos en la era posterior a la Segunda Guerra Mundial. En ausencia de una aceleración del crecimiento económico impulsada por la inteligencia artificial, existen buenas razones para creer que estos seguirán aumentando. Entre ellas, la posibilidad de nuevas crisis económicas, mayores rendimientos de los bonos del gobierno, el envejecimiento de la población, la hostilidad hacia la inmigración, una evidente falta de disposición para soportar las consecuencias políticas de la reducción del déficit fiscal y muchas presiones más, en particular hacia un mayor gasto en defensa.

El aumento de la deuda pública es una preocupación. Otra es cómo se financia. Esto forma parte de un cambio mayor, que es el relativo declive de los bancos y el ascenso de los intermediarios financieros no bancarios (IFNB) dentro de las tenencias globales de activos. Así que, la proporción de las tenencias de los IFNB respecto al PIB mundial se elevó 74 puntos porcentuales entre 2008 y 2023, mientras que la de los bancos solo subió 17 puntos. Sin embargo, advierte Hernández de Cos, la combinación del aumento de la emisión de bonos de gobierno con la contracción de los bancos luego de la crisis financiera creó una brecha cada vez más grande entre la oferta de bonos gubernamentales y los activos de los intermediarios bancarios necesarios para respaldar la capacidad de intermediación de estos mercados.

Los IFNB son un grupo heterogéneo. Una distinción fundamental radica en la existencia de inversionistas de “dinero real”, como fondos de pensiones y aseguradoras, y especuladores apalancados, en particular los fondos de cobertura. El primer grupo, compuesto por inversionistas privados a largo plazo, elevaron de forma considerable sus tenencias de bonos de gobierno, pasando de un valor equivalente a 82 por ciento del PIB mundial en 2008 a 135 por ciento en 2023. Mientras, los fondos del mercado monetario y los de cobertura también subieron el valor de sus tenencias de 13 a 18 por ciento del PIB global durante estos años. Muchos de estos IFNB también necesitan cubrir los riesgos cambiarios, dado el aumento de sus tenencias internacionales. Esto causa un alza considerable de su dependencia de los swaps de divisas.

¿Qué implican estos cambios para la estabilidad de los mercados de bonos de gobierno, activos financieros de referencia? Se produjo un beneficio evidente, como se pretendía, los bancos están menos expuestos. Además, en teoría, estos bonos deben seguir siendo los activos financieros más seguros. Pero a medida que las montañas de deuda aumentan, deben volverse menos seguros. Además, los cambios en la conciencia del riesgo seguro serán discontinuos: complacencia un día, pánico al siguiente.

Existe preocupación por la capacidad de asunción de riesgos de los IFNB y las limitaciones de sus balances. Así, la correspondencia entre los fondos de pensiones y las firmas de seguros provocó retroalimentación desestabilizadora en la crisis del mercado de bonos de Reino Unido de 2022. Otro riesgo es la posibilidad de ventas forzosas de bonos gubernamentales por parte de los fondos del mercado monetario y otros intermediarios similares, en caso de una avalancha de reembolsos, debido a que se trata de los activos más líquidos. Las pérdidas por divisas pueden provocar fugas de capitales y el desplome de los precios de los bonos.

Estos riesgos son conocidos, pero el discurso destaca otros más recientes. Uno de ellos se refiere a las estrategias de negociación apalancada de los fondos de cobertura. Estos pueden obtener préstamos por importes iguales o superiores al valor de mercado de sus garantías, sin recortes. Cerca de 70 por ciento de las operaciones de recompra bilaterales contratados por los fondos de cobertura en dólares se ofrecen, por ejemplo, sin recortes. Esto puede exacerbar las crisis del mercado, al desaparecer el financiamiento. Una vez más, los inversionistas menos apalancados, como los fondos de pensiones, están, según Hernández de Cos, expuestos a “riesgos de refinanciamiento en dólares relacionados con el uso de derivados de divisas”. “Al usar swaps de divisas, están transformando el riesgo cambiario en riesgo de vencimiento”.

La cuestión es que la inestabilidad causada por el apalancamiento y los desajustes de vencimientos no desaparecieron solo porque los bancos sean menos importantes. Una solución es lo que Hernández de Cos denomina “regulación congruente”: cuando las vulnerabilidades son similares, también debe serlo la regulación. Pero la gran heterogeneidad de los actores va a dificultarlo. Sugiere un mayor uso de la compensación central e imponer recortes mínimos. Los recortes cero permiten “operar con todo el apalancamiento que deseen”. Esto no puede acabar bien. Se desprenden dos lecciones más. Una es que a medida que más grande sea la fragilidad de los IFNB, hay mayor control sobre la estabilidad de los bancos. La otra es la necesidad de mayor transparencia.

Otra ronda de crisis financieras sería una pesadilla. Pero sería aún peor si los estados dejaran de ser solventes y su dinero de ser sólido. Algunos sugieren, de forma equivocada, que la solución es permitir que los bancos reemplacen a los IFNB una vez más. Una solución mucho mejor es fortalecer la seguridad financiera del gobierno.

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Jefes petroleros advierten fin de demanda de esquisto en EU

Jamie Smyth y Kristina Shevory / 26.05.2025 00:35:46

Las compañías petroleras de Estados Unidos recortan sus gastos y paralizan sus plataformas de perforación, ya que los aranceles de Donald Trump aumentan los costos y la caída de los precios del crudo reduce las utilidades. Esto llevó a los ejecutivos a advertir que el auge del esquisto, que duró una década, está llegando a su fin.

Las decisiones sorpresivas de la OPEP+ de aumentar la extracción de petróleo agravó el pesimismo en el sector petrolero de EU, generando temores de una nueva guerra de precios, algo que llevó a los analistas a recortar los pronósticos de producción.

“Estamos en alerta máxima en este momento”, declaró este mes a los inversionistas Clay Gaspar, director ejecutivo de Devon Energy en Oklahoma City. “Todo está sobre la mesa a medida que nos adentramos en un entorno más conflictivo”.

La producción de petróleo tendrá una caída de 1.1 por ciento el próximo año, para llegar a 13.3 millones de barriles diarios, según S&P Global Commodity Insights, debido a que las prolíficas perforadoras de esquisto que convirtieron a EU en el mayor productor mundial paralizaron sus plataformas ante la caída de los precios causada por el temor a un exceso de oferta y la guerra comercial de Trump.

Esto marcará la primera caída anual en una década, excluyendo la pandemia de 2020, cuando el desplome de la demanda redujo los precios del petróleo por debajo de cero y provocó quiebras generalizadas en estados como Texas y Dakota del Norte.

Los precios del petróleo estadunidense volvieron a bajar el viernes, cerrando la semana en 61.53 dólares por barril, 23 por ciento menos que su máximo de este año. Los productores de esquisto necesitan un precio del petróleo de 65 dólares por barril para alcanzar el punto de equilibrio, de acuerdo con la encuesta trimestral de energía del Banco de la Reserva Federal de Dallas.

“La consigna ahora es ‘aguantar’”, dijo Herbert Vogel, director ejecutivo de SM Energy en Denver, en la conferencia Super DUG en Fort Worth.

Una caída en la producción pondrá fin a una racha espectacular en el sector de energía de EU, donde la revolución del esquisto generó volúmenes cada vez mayores de gas y petróleo baratos para impulsar la economía, al PIB y a los mercados laborales y un aumento de las exportaciones que mejoró la balanza comercial del país.

El aumento vertiginoso de la producción de esquisto también rompió la dependencia que tenía EU de proveedores extranjeros como Arabia Saudita y otros miembros del cártel de la OPEP, a la vez que liberó a la Casa Blanca para sancionar a exportadores como Irán, Rusia y Venezuela.

Trump prometió impulsar la perforación y la producción en un intento por asegurar el “dominio estadunidense en energía”. Sin embargo, la producción, que alcanzó un récord bajo el mandato de su predecesor, Joe Biden, puede caer aún más si los precios siguen bajando.

Scott Sheffield, ex director de la empresa de perforación de esquisto Pioneer Natural Resources, declaró a Financial Times que si el crudo cae a 50 dólares por barril, la producción estadunidense perderá hasta 300 mil barriles diarios, más que la producción total de algunos miembros más pequeños de la OPEP.

La decisión de Riad de extraer más petróleo en los últimos meses será una amenaza directa para la participación de los productores estadunidenses en el mercado global, sugirió.

“Arabia Saudita trata de recuperar participación de mercado y probablemente lo va a conseguir en los próximos cinco años”, afirmó Sheffield.

El número de plataformas petroleras terrestres en EU, un indicador de la actividad de perforación, fue de 553 la semana pasada, 10 menos que la semana anterior y 26 menos que hace un año, de acuerdo con la empresa de servicios petroleros Baker Hughes.

Algunos grandes productores ya empezaron a eliminar puestos de trabajo. Chevron y BP anunciaron entre los dos 15 mil recortes de empleos a nivel mundial, aunque en Estados Unidos, hasta la fecha, el empleo en el sector se ha mantenido estable este año, según la Oficina de Estadísticas Laborales.

Los 20 principales productores de esquisto de EU, menos ExxonMobil y Chevron, recortaron sus presupuestos de inversión de capital para 2025 en alrededor de mil 800 millones de dólares, o 3 por ciento, según Enverus, una firma de investigación del sector de energía.

“Como operadores, no podemos controlar el panorama macroeconómico, pero sí podemos controlar cómo respondemos”, dijo Vicki Hollub, directora ejecutiva de Occidental Petroleum, que redujo su número de plataformas en dos en el primer trimestre.

Muchas empresas recortarán aún más si los precios alcanzan los 50 dólares por barril, el precio que, según funcionarios de Trump, ayudaría a controlar la inflación.

“En este contexto, abandonamos las plataformas petroleras y vamos a recomprar acciones”, dijo Travis Stice, presidente y director ejecutivo de Diamondback Energy, que recientemente advirtió a los inversionistas que la producción petrolera estadunidense probablemente ya alcanzó su punto máximo. “En todas las conversaciones que he tenido, se dice que este precio del petróleo no funcionará”.

Pero otras políticas del presidente también ponen nervioso al sector. Los aranceles elevaron los precios del acero y el aluminio, insumos cruciales en el sector petrolero. El precio del revestimiento, el metal que se utiliza para revestir pozos y el mayor gasto para perforarlos, aumentó un 10 por ciento en el último trimestre.

“La economía se verá afectada. Veremos más retiradas de capital a medida que avancen los trimestres”, dijo Doug Lawlor, director ejecutivo de Continental Resources, una de las compañías privadas de energía más grandes del país.

Esto obligará a las empresas a reforzar sus medidas de seguridad mientras intentan mantener contentos a los inversionistas de Wall Street protegiendo el flujo libre de efectivo para pagar dividendos y amortizar la deuda.

“Hay que enfocarse en los dividendos; son indispensables en este entorno”, dijo Jim Rogers, socio de Petrie Partners, una firma de inversión especializada en Houston.

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La contradictoria política de Trump sobre las grandes tecnológicas

Rana ForooharNueva York / 05.05.2025 01:40:41

Las palabras “Trump” y “tecnología” evocan a Elon Musk y su motosierra, junto con la imagen de los titanes de Silicon Valley en primera fila durante la toma de protesta del presidente. Pero el Departamento de Justicia y la Comisión Federal de Comercio (FTC, por su sigla en inglés) de Estados Unidos impulsan medidas significativas contra las grandes compañías de tecnología. Se espera que el propio Donald Trump firme una legislación bipartidista para combatir las deepfakes, mientras que la Casa Blanca sigue buscando la desvinculación tecnológica de China. Entonces, ¿es un libertario a favor de la tecnología? ¿O un populista contra las grandes compañías del sector?

Como ocurre con la mayoría de las cosas, depende de los intereses personales del presidente en un momento determinado. Esto quedó en evidencia la semana pasada, cuando la división Haul de Amazon (que vende productos a precios ultrabajos que son enviados directo desde almacenes chinos) consideró publicar cifras que mostraran los efectos de los aranceles en los precios al consumidor. La secretaria de prensa de Trump declaró que esto era un acto “hostil y político”.

Lo primero que pensé fue: “¡Qué gran uso de la enorme cantidad de datos recopilados por las grandes compañías de tecnología!”. Me encanta la idea de que Amazon llegara a crear lo que equivaldría a una etiqueta nutricional de la cadena de suministro, que puede arrojar luz no solo sobre el impacto inflacionario de los aranceles, sino también sobre cuánto del aumento de costos están dispuestas a asumir las grandes empresas (la respuesta probable: no mucho).

Amazon pensó de manera diferente y abandonó el tema. Su fundador y presidente ejecutivo, Jeff Bezos, habló con el presidente por teléfono. “Jeff Bezos fue muy amable”, dijo Trump. “Estuvo estupendo. Resolvió el problema muy rápido”.

El episodio arroja luz sobre algo más importante: las señales contradictorias de la administración Trump sobre tecnología y regulación. Se trata de otro ámbito de las políticas en el que no recibimos claridad de la Casa Blanca.

El vicepresidente J.D. Vance, por ejemplo, tiene una relación de mucho tiempo con el multimillonario del sector de tecnología Peter Thiel, pero también es partidario de la ex presidenta de la FTC, Lina Khan, y su cruzada antimonopolio.

Es probable que las soluciones al caso de Google se presenten en las próximas semanas, y la jefa de la división antimonopolio del Departamento de Justicia, Gail Slater, aboga por ajustes contundentes, exigiendo al gigante de las búsquedas que rompa su acuerdo con Apple sobre su motor de búsqueda predeterminado, venda su navegador Chrome y de licencia de sus datos de búsqueda a la competencia.

Si bien Slater no es igual a Khan, su postura a favor del mercado implica que no se cree el ridículo argumento de Silicon Valley, un campeón nacional, de que mientras más grande, mejor en la lucha por la supremacía tecnológica con China. “Creemos que deberíamos tener más confianza en nuestro sistema y no pensar que, para competir con China, tenemos que parecernos más a China”, dijo en una entrevista reciente con el experto conservador Sohrab Ahmari.

Slater argumenta, como muchos liberales, a favor de medidas regulatorias para garantizar que la innovación no se vea aplastada por los gigantes de la tecnología que tratan de eliminar o adquirir startups que amenazan su modelo de negocio. Cita la desintegración de AT&T durante la era Reagan, que aceleró la innovación celular, como un caso clave que nos guía.

Proteger a los innovadores que pueden crear el próximo Google o Meta implica comprender cómo los gigantes de la tecnología construyen fosos impenetrables alrededor de sus servicios. Esta perspectiva alimenta una nueva demanda de la FTC contra Uber, en la que el regulador acusa al gigante de los viajes compartidos de dificultar a los usuarios la cancelación de su servicio de suscripción (cargos que la empresa niega). Este tipo de resistencia regulatoria, que cuestiona la asimetría de la información y la opacidad del modelo de negocio de las grandes tecnológicas, se traslapa con el enfoque de la administración de Joe Biden.

Y, sin embargo, Trump no es Biden. El gobierno anterior volvió a introducir la idea del poder en la economía política y la utilizó para medir la influencia de las grandes compañías de tecnología. La idea de que se tiene que ver más allá del modelo de bienestar del consumidor para regular la economía digital (que es principalmente de trueque de información) fue valiente, novedosa y acertada.

Sin embargo, el presidente número 47 está retomando el poder como tema regulatorio de formas que, en el mejor de los casos, son caprichosas.

Analicemos, por ejemplo, cómo se comportó Trump en torno al caso antimonopolio contra Meta. Como informó The Wall Street Journal, el director ejecutivo, Mark Zuckerberg, cabildeó de manera amplia y personal con Trump con la esperanza de que obligara a la FTC a aceptar la oferta de 450 millones de dólares de la compañía para llegar a un acuerdo, que era una fracción de los 30 mil millones que la agencia solicitaba.

Zuckerberg confiaba bastante en que Trump lo apoyaría. No lo hizo, pero eso puede significar que las últimas personas en su oficina pertenecían a la FTC y no a Meta. ¿Alguien duda de que Trump todavía puede llegar a un acuerdo con Zuckerberg o Google para suavizar las medidas antimonopolio a cambio de algún favor personal o político?

El único ámbito en el que parece poco probable que Trump flaquee es la desvinculación tecnológica de China. Un ejemplo es la nueva prohibición de exportación de los chips de Nvidia. Y, sin embargo, su estrategia arancelaria generalizada provocó que la Unión Europea amenazara con enormes impuestos digitales a las firmas de Silicon Valley. El hecho de que EU luche contra Europa al mismo tiempo que China hará menos probable que el resto del mundo quiera estar en la órbita tecnológica de Estados Unidos. Es más, es probable que las cuotas perjudiquen más a las pequeñas empresas que a las grandes, lo que significa que las grandes pueden crecer.

Siempre y cuando parezca que están del lado de Trump, dudo que le importe.

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El mundo debe aprender a vivir con las máquinas pensantes

Martin WolfLondres / 29.01.2025 00:03:01

Dos temas dominaron la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos la semana pasada: Donald Trump y la inteligencia artificial. De los dos, el último fue el más interesante y casi con toda seguridad el más significativo. Gran parte de la atención en el debate se dedicó a DeepSeek, la sorprendente advenediza empresa china. Sin embargo, hemos aprendido que el conocimiento se difunde: ningún país monopolizará estas tecnologías. Esto sorprendió a los mercados. Con las nuevas herramientas, estas “sorpresas” no son sorprendentes. Pero no cambian la gran pregunta, que es qué significa para todos nosotros el avance de la IA.

Los humanos son sociales e inteligentes. Esta combinación es su killer app (su aplicación es indispensable y superior a todas las demás). Les ha permitido dominar el planeta. La inteligencia humana inventó las tecnologías de uso general que dieron forma al mundo, desde el logro de controlar el fuego hasta la creación de las computadoras. Pero con las computadoras que piensan, esto puede cambiar. Blaise Pascal, matemático y filósofo francés del siglo XVII, dijo que “el hombre no es más que un junco, la cosa más débil de la naturaleza, pero es un junco pensante”. ¿Esa singularidad se está acabando?

En Davos asistí a dos fascinantes debates sobre las recompensas y los riesgos de los avances en inteligencia artificial. Una era una entrevista a sir Demis Hassabis, cofundador de Google DeepMind y cogalardonado del Premio Nobel de Química, que realizó Roula Khalaf, editora de Financial Times. La otra era una entrevista a Dario Amodei, fundador y director ejecutivo de Anthropic y autor de “Machines of Loving Grace”, que realizó Zanny Minton Beddoes, editora de The Economist.

La entrevista con Hassabis subrayó los recientes avances en nuestra capacidad para hacer análisis científicos, sobre todo en biología. Más de 2 millones de investigadores utilizan AlphaFold, dijo, el programa desarrollado por DeepMind. “Plegamos todas las proteínas conocidas por la ciencia, las 200 millones… la regla general es que un estudiante de doctorado necesita todo su doctorado para encontrar la estructura de una proteína. Por tanto, 200 millones habrían requerido mil millones de años de tiempo de doctorado. Y acabamos de darle todo eso al mundo, gratis”. Esto, explicó, es “ciencia a velocidad digital”. La posibilidad que se abre ante nosotros, entonces, es la de una enorme aceleración en el progreso médico. De hecho, podríamos tener los próximos 50 a 100 años de progreso normal en cinco a diez años.

En términos generales, argumentó Amodei, podemos imaginar la inteligencia artificial como “un país de genios en un centro de datos”, uno que los chinos pudieron hacer incluso más barato que antes. Sin embargo, ¿son genios? Mi prueba sería sí, dado el conocimiento de toda la física hasta 1906, pero nada después, la IA sería capaz de producir la teoría general de la relatividad de Einstein.

Parece verosímil que el impacto de tal capacidad de resolución de problemas, ya sea a nivel “genio” o no, debe ser notable. Puede acelerar las mejoras en el conocimiento y el crecimiento de la productividad y la propagación de la prosperidad. Ambas cosas son deseables. En las últimas décadas, el incremento de la “productividad total de los factores” —la mejor medida del progreso técnico— ha sido modesto. Además, una enorme cantidad de personas aún viven en pobreza extrema y, por desgracia, el progreso se ha desacelerado.

Pero también es evidente que el progreso acelerado puede crear dificultades. La estructura del mercado laboral puede cambiar, por ejemplo, con, en este caso, una marcada caída en la demanda de trabajadores cuyo activo sea una inteligencia entrenada, pero en gran medida rutinaria. Los pronósticos de este tipo de efectos varían. Un artículo de 2023 de Erik Brynjolfsson y Gabriel Unger señala que, como ha sucedido a lo largo de la revolución informática, los efectos sobre la productividad pueden ser modestos. Sin embargo, esta vez puede ser diferente, con una productividad que se dispara, pero cambios económicos y sociales correspondientemente grandes y disruptivos. Una vez más, dependiendo de cómo responda la sociedad, una IA exitosa puede conducir a un “tecnofeudalismo” con concentraciones aún mayores de riqueza. La invención de un gran número de nuevos tratamientos puede aumentar los costos de la atención de salud y los de afrontar vidas mucho más prolongadas, incluso si en general son más saludables. ¿Las personas están preparadas para vivir junto a sus tatarabuelos? Cosas aparentemente buenas pueden crear verdaderos desafíos.

El desarrollo de la IA creará grandes riesgos. ¿Cómo se controla su uso por actores deshonestos, incluidos Estados hostiles, terroristas y asesinos en masa? ¿Qué juicios morales se le permite a la IA hacer en la guerra? ¿Cómo se controla su uso en la vigilancia? ¿El “gran hermano” nos estará vigilando por siempre? ¿Qué hacemos con la fabricación de falsificaciones y noticias falsas? ¿Cómo sobrevive la libertad a todas estas amenazas?

Hassabis tiene claro que necesitamos límites efectivos globales sobre el uso de la inteligencia artificial. En una era de cooperación internacional fracturada y de desprecio por la idea de un “orden internacional basado en reglas”, ¿China y EU trabajarán juntos para hacer que la IA sea segura? Parece poco probable, sobre todo porque tienen diferentes puntos de vista sobre cómo se deben utilizar.

En 2015 escribí un artículo escéptico sobre el (modesto) impacto en la productividad de las nuevas tecnologías. Los próximos años pueden demostrar que estoy equivocado. Sin embargo, también señalé que si, en cambio, nos acercábamos a “la singularidad” —la IA que supera a la inteligencia humana— todo debe cambiar.

Una de las grandes ideas de la serie Dune, de Frank Herbert, es que en un pasado lejano (nuestro futuro), la humanidad libró una exitosa batalla contra las máquinas que piensan y los humanos tuvieron que volverse superhumanos. Un personaje explica que “los humanos configuraron esas máquinas para que usurparan nuestro sentido de la belleza, nuestro necesario yo, a partir de la cual emitimos juicios. Naturalmente, las máquinas fueron destruidas”.

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Contrabandistas rusos de autos de lujo burlan vetos

Chris Cook, Anastasia Stognei y Laura DuboisBruselas, Berlín y Londres / 31.12.2024 00:23:06

Contrabandistas rusos cobran decenas de miles de euros por importar coches de lujo de Europa, ya que las sanciones de la Unión Europea en respuesta a la invasión a gran escala a Ucrania afectan a los ricos del país.

Financial Times identificó cinco compañías rusas que ofrecen contrabandear coches desde Europa que cuentan con una cilindrada de motor lo suficientemente grande como para estar sujetos a las sanciones de la Unión Europea, que se impusieron en 2022 como parte de una prohibición a la exportación de bienes de lujo.

Las imágenes de un anuncio en línea del importador ruso AvtoImport en el sitio web Auto.ru de un BMW 530 d M Sport con un precio de 7 millones 200 mil 70 rublos (68 mil 200 dólares) muestran que el coche todavía está en Alemania.

A mediados de diciembre, el vehículo aún estaba a la venta por 31 mil 900 euros en la página web del vendedor alemán Autopartner BGL.

“Los anuncios que se publican en Rusia no tienen nada que ver con nosotros”, dijo un representante de Autopartner BGL, confirmando que el coche en cuestión todavía se encuentra en Alemania y para mediados de diciembre aún no se había vendido.

Financial Times identificó más de 50 coches de lujo de 25 concesionarios alemanes diferentes en la página web rusa Auto.ru, que los importadores ofrecían con un margen promedio de alrededor de 19 mil euros.

Los contrabandistas a menudo se presentan como si su intención fuera enviar el coche a un tercer país. Financial Times rastreó un Mercedes-Benz S350 negro vendido en enero de 2024 a una empresa de taxis de Kirguistán por el comercializadór alemán Kessler & Haag. El vehículo se registró en marzo a nombre de una empresa de taxis de Moscú.

“Tenemos un comprador, el que paga, un exportador, tiene documentos de exportación. ¿Qué más podemos hacer? No quiero saber qué pasa con los coches después… solo quiero seguir con mi negocio, cumplir con mis deberes y derechos”, dijo Artur Kessler, un representante de Kessler & Haag.

El suministro de coches europeos a Rusia se produce a pesar de que la Unión Europea aumentó las sanciones desde que el presidente Vladímir Putin ordenó invadir Ucrania, en un esfuerzo por asfixiar la maquinaria de guerra de Moscú y provocar el descontento con el régimen.

Desde que la Unión Europea endureció las restricciones en julio sobre los bienes de lujo que entran en Bielorrusia —que alguna vez fue un popular tercer país a través del cual importar a Rusia— los contrabandistas utilizan rutas cada vez más largas y caras para enviar los vehículos.

Un representante de ventas de AvtoImport dijo a un periodista de Financial Times, que se hizo pasar por un posible comprador que los coches alemanes que se envían desde Europa, que “no se transportan a través de Bielorrusia, sino por Turquía, Georgia y luego a Rusia”.

“La exportación de automóviles desde Europa se ha vuelto en extremo difícil”, añadió la fuente.

Afirmó que ahora es más barato y rápido contrabandear coches alemanes de gama alta a través de Corea del Sur que por los países bálticos y Bielorrusia, y señaló que el país asiático impuso sanciones “mínimas” a Rusia.

Por solo 30 mil rublos, añadió la fuente, los sistemas incorporados del coche se pueden cambiar del coreano al ruso.

Un funcionario de aduanas de un país báltico confirmó que las exportaciones sospechosas de automóviles procedentes de Alemania disminuyeron desde que se actualizaron las sanciones a Bielorrusia.

“La situación general es que el número de automóviles está disminuyendo, pero todavía hay algo de flujo”, dijo el funcionario. “Todavía hay algunos coches que terminan en Rusia, que originalmente tenían como destino países de Asia central, como Kirguistán y Kazajstán.

Sin embargo, Financial Times todavía identificó vehículos que fueron transportados a través de Bielorrusia desde que se endurecieron las sanciones.

Un Mercedes-Benz modelo E220D blanco con portaplacas del vendedor alemán de automóviles Gruma Automobile fue fotografiado en Rusia este otoño, después de cruzar la frontera exterior de la Unión Europea durante septiembre hacia Bielorrusia. El jefe de ventas de Gruma Automobile, Michael Vieweger, negó haber vendido el coche y aseguró que no realizaban “ningún negocio con empresas, organizaciones o personas que tengan sede en países embargados”.

Varios vendedores de automóviles alemanes que contactó Financial Times dijeron que no sabían que sus coches se estaban vendiendo a Rusia o se anunciaban en sitios web rusos.

Markus Klapper, de Autohaus Reisert, dijo que no había visto anuncios rusos de sus vehículos, pero que conocía la táctica mediante la cual los intermediarios copiaban detalles e imágenes de los sitios web de los concesionarios para revender los vehículos con un margen de utilidad.

Insinuó que los contrabandistas rusos podían emplear una estrategia similar. Financial Times identificó varios coches con placas de Autohaus Reisert anunciados en Auto.ru.

Los funcionarios de la Unión Europea son conscientes de que los coches de lujo siguen llegando a Rusia, pero su principal objetivo ahora es abordar la evasión de sanciones relacionada con mercancías más peligrosas que pueden utilizar los militares.

Un funcionario de la Unión Europea que trabaja en sanciones advirtió que el hecho de que los coches de lujo sigan llegando a Rusia “sin duda es un poco turbio”, pero que no es una preocupación importante “mientras Rusia pague más por ellos”.

El funcionario también reconoció que las sanciones del bloque contra Bielorrusia no eran tan estrictas como las que se impusieron a Rusia, lo que significa que algunos coches todavía se puedan exportar a Bielorrusia.

Un funcionario de las fuerzas de seguridad que trabaja en la aplicación de las sanciones aseguró que “los castigos que se impusieron a Bielorrusia tuvieron un fuerte impacto, pero siempre tendrán una salida”.

Alibaba logra un giro estratégico bajo el liderazgo de Jack Ma

Zijing Wu y Eleanor OlcottCiudad de México. / 22.03.2025 00:00:01

En las últimas semanas de 2022, justo cuando China desmantelaba tras tres años de controles por la pandemia, Jack Ma se encontraba en su punto más bajo.

Alibaba, su colosal imperio de internet, se encontraba bajo el ataque de los reguladores y de sus rivales, que le arrebataban participación de mercado en el e-commerce y en los servicios en la nube. El precio de sus acciones registraba una caída de 80 por ciento desde su punto máximo. El propio multimillonario se reubicó en Tokio, retirándose de la escena pública después de perder el apoyo de Beijing.

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El lanzamiento en noviembre del potente bot ChatGPT de OpenAI parecía que solamente le ponía de relieve a Ma el profundo declive de Alibaba, según con una fuente cercana a él. Reconoció la importancia de una tecnología con el potencial de transformar la economía mundial. Pero también sabía que Alibaba se encontraba muy rezagado.

En ese momento, se sembraron las semillas de una transformación. En los dos años que transcurrieron desde entonces, Ma discretamente presidió un cambio estratégico que, según los inversionistas, coloca a Alibaba en una posición de liderazgo en la campaña de China para desplegar la inteligencia artificial (IA) a nivel nacional.

Ahora se considera que Alibaba se encuentra en una posición privilegiada para capitalizar el auge previsto de la demanda de IA en China, impulsado por el interés generado en torno a DeepSeek, una startup local cuyo modelo avanzado de IA se construyó con menos recursos.

En los últimos tres años, el gigante de tecnología aumentó la inversión en IA, respaldando startups, invirtiendo generosamente en chips y contratando a decenas de investigadores. Qwen, su familia de modelos de lenguaje de gran tamaño, se considera ahora líder del mercado en China, y Apple la ha elegido para ejecutar las funciones de inteligencia artificial en los iPhones del país.

El propio Ma también regresó del exilio. En un gesto muy simbólico, fue seleccionado para sentarse en primera fila, entre otros líderes empresariales, en una reunión con el presidente chino, Xi Jinping, el mes pasado. Los inversionistas reaccionaron con entusiasmo, y el precio de las acciones de Alibaba se disparó 66 por ciento desde principios de año.

La caída en desgracias

El cambio en la suerte de Alibaba marca un notable regreso para una compañía, que representó el auge de la industria china de tecnología en las dos primeras décadas de este siglo. También subraya el surgimiento del país como participante mundial en IA.

El Financial Times entrevistó a más de dos docenas de empleados, actuales y antiguos, socios comerciales, competidores y analistas de Alibaba, que describieron cómo la empresa ejecutó su cambio de estrategia, pero también plantearon dudas sobre su capacidad para establecer una ventaja a largo plazo en una carrera despiadadamente competitiva por la inteligencia artificial. Alibaba no quiso hacer comentarios.

El extenso campus de la compañía en Hangzhou, a dos horas en coche de Shanghái, ha recibido una afluencia de visitantes que buscan conocer a fondo la apuesta de la compañía por la redención. Durante una visita en febrero, los visitantes pudieron recorrer una sala de exposición con una gama de productos de IA, incluyendo bocinas y televisores inteligentes similares a Alexa.

“La diferencia entre el campus de Alibaba ahora y hace seis meses es bastante palpable”, dice Brian Wong, emprendedor y antiguo ejecutivo de Alibaba. “En estos días, se siente una gran vitalidad y energía. La gente tiene una dirección mucho más clara ahora”.

La caída en desgracia de Alibaba fue empinada. A principios de noviembre de 2020, era una de las compañías más valiosas del mundo y estaba lista para alcanzar otro hito en el mercado de capitales.

Ant Group, la división fintech de Alibaba y campeón nacional, se preparaba para recaudar 34 mil 500 millones de dólares (mdd) en la mayor Oferta Pública Inicial (OPI) del mundo, cuya demanda superó por mucho la oferta, lo que valoró a la compañía en más de 310 mil mdd. Las acciones de Alibaba cerraron con una valoración de casi 700 mil mdd la semana anterior en Nueva York.

Pero la música se detuvo de repente. Los reguladores chinos conmocionaron a los mercados al cancelar abruptamente la OPI de Ant, alegando la tardía detección de deficiencias en sus negocios. Los reguladores chinos convocaron a Ma a ir a Beijing debido a un discurso que pronunció el mes anterior en Shanghái, en el que calificó el sistema bancario nacional de obsoleto y operando como una casa de empeño. Poco después, desaparecería de la vista pública.

Las acciones de Alibaba se desplomaron. Los inversionistas entraron en pánico ante la posibilidad de que estar en el lado equivocado de Beijing pudiera ser perjudicial para el negocio, y no se equivocaron. Ant fue objeto de tres años de investigaciones continuas hasta que los reguladores finalmente le impusieron multas por valor de varios miles de millones de dólares y tomaron medidas para reducir su poder de monopolio.

Las cosas tampoco marchaban bien en el negocio principal de corporativo. El impulso estratégico de Daniel Zhang, nombrado director ejecutivo en 2015, se denominó “nuevo comercio minorista”, lo que implicaba invertir en negocios físicos. El plan evocaba movimientos similares de Amazon, que compró WholeFoods por 13 mil 700 mdd en 2017.

Pero las ambiciones de Alibaba eran mucho más grandes. Realizó docenas de inversiones multimillonarias, desde tiendas de muebles y centros de atención de salud hasta centros comerciales y supermercados. También construyó desde cero una cadena de supermercados premium, Freshippo.

Los ingresos de sus negocios físicos se expandieron antes de que llegara la pandemia, lo que mantuvo a los clientes en casa para comprar principalmente en línea. Pero la división insignia de e-commerce de Alibaba, su principal fuente de ingresos, también comenzó a perder participación de mercado frente a sus competidores a medida que la economía china se venía abajo.

Los compradores de clase media, anteriormente fieles a Taobao y Tmall, comenzaron a acudir en masa a la plataforma de precios baratos de PDD Holdings, mientras controlaban el gasto. Mientras tanto, ByteDance atraía a los jóvenes compradores con sus adictivos videos cortos y transmisiones en vivo. Las ganancias de Alibaba se redujeron a 10 mil mdd en 2023, menos de la mitad de su punto máximo de dos años antes.

En aquel entonces, Ma seguía evitando ser el centro de atención. Si bien renunció a todos sus puestos oficiales en Alibaba en 2019, el multimillonario mantuvo un estrecho contacto con los ejecutivos de la compañía y siguió siendo un factor clave en la toma de decisiones sobre sus estrategias, según una persona cercana a él.

Intentó asegurarse de que las especulaciones sobre su paradero no perjudicaran demasiado a la compañía. Cuando los medios estadunidenses contactaron a Ma en marzo de 2023 para preguntarle si no podía regresar a China, Ma se movió rápidamente para cancelar la noticia, según una persona con conocimiento de los hechos. Voló de Tokio en su avión privado e hizo una inusual aparición pública en una escuela de Hangzhou que él mismo fundó. Si la noticia se hubiera publicado, podría haber erosionado aún más la débil confianza de los inversionistas en Alibaba.

EL DATO

11 mil mdd ha invertido Alibaba

Desde 2023 para impulsar la IA. 

Pero sabía que tenía que hacer un cambio. Decidió ascender a su cofundador y aliado más cercano, Joe Tsai, a la presidencia para estabilizar el rumbo.

Tsai, que dividía su tiempo entre Nueva York y San Diego, al principio no estaba seguro de su interés después de casi una década sin un puesto operativo en Alibaba. Pero Ma lo convenció para que interviniera. Tsai recibió la tarea de vender varios activos no estratégicos y mejorar la imagen de la compañía entre los inversionistas.

El primer intento de Alibaba de un cambio estratégico fue un plan de reestructuración anunciado en marzo de 2023, que pretendía dividir el grupo en seis unidades administradas independientemente, lo que les permitiría cotizar en bolsa por sí solas para alcanzar valoraciones más altas. Estas incluyen a Cainiao, una importante empresa de logística, y Alibaba Cloud, el principal proveedor de servicios en la nube de China. Los inversionistas reaccionaron inicialmente con entusiasmo antes de que se registrara un cambio en la percepción sobre las perspectivas de la economía china.

Seis meses después, Alibaba se vio obligada a revertir el proceso, ya que la confianza de los inversionistas en las acciones chinas era demasiado débil para respaldar los planes.

La reinvención

El giro a la IA era una gran apuesta, y se iban a necesitar nuevas manos para asegurar su éxito. Pero el proceso no sería sencillo.

Ma y Tsai decidieron que era hora de una estrategia diferente. Necesitaban un cambio más drástico: reinventar Alibaba como una compañía de IA.

Eddie Wu, conocido internamente como el “chico de tecnología” del equipo inicial de 18 personas de Alibaba, quien anteriormente ocupó puestos de liderazgo en varias unidades de Alibaba, fue elegido para ser el sucesor de Daniel Zhang como director ejecutivo.

Un fiel lugarteniente de Alibaba, inicialmente se le dijo a Zhang que se haría cargo del negocio de la nube después de ceder las riendas a Wu.

Alibaba comenzó a realizar pequeñas inversiones en investigación de modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) en 2019, pero apenas fue después del lanzamiento de ChatGPT que la compañía creó un considerable equipo de investigación interno y empezó a invertir en startups de LLM, que buscaban convertirse en la respuesta del país a OpenAI. Las inversiones las inició Zhang, que quería continuar con esta labor como director de la nube.

Pero Wu, el nuevo director ejecutivo, se opuso, argumentando a Ma y Tsai que él debía estar al mando, ya que el negocio de la nube era la clave para desentrañar el futuro de Alibaba como compañía de IA. Aceptaron, y el día que Wu asumió el cargo de director ejecutivo y presidente en septiembre de 2023, Alibaba anunció que también lideraría el negocio de la nube.

“La dirección y la estrategia cambiaban constantemente. Mucha gente se marchó. Yo también estuve confundido durante unos años; no teníamos claro hacia dónde íbamos”, dice un empleado veterano.

Pero el mismo empleado dice que las cosas empezaron a cambiar bajo el liderazgo de Wu. Él se propuso centralizar la toma de decisiones, que se había dividido entre las seis unidades de negocio después de la división, ahora cancelada.

Con el control del presupuesto de Alibaba y el respaldo de Ma y Tsai, comenzó a vender la mayoría de los negocios minoristas de Alibaba, que estaban en dificultades, para reasignar recursos al impulso de la IA y buscó nuevas inversiones.

En los 15 meses transcurridos desde que asumió el cargo, Wu ya invirtió cerca de 11 mil mdd en gastos de capital, en comparación con los 3 mil 470 mdd de los 15 meses anteriores. La compañía ha invertido en startups, como Moonshot, MiniMax y Zhipu, y gran parte de esta inversión se ha destinado a la creación de cupones de computación para su plataforma en la nube.

Alibaba también reforzó su equipo de entrenamiento de modelos en Qwen, para llegar a contar con alrededor de 100 personas, uno de los más grandes de China, y comenzó a impulsar modelos cada vez más competitivos. Su decisión de hacerlos de código abierto “le permitió captar la atención de los desarrolladores, lo que le permitió repetir sus modelos rápidamente”, dice Kevin Xu, fundador de Interconnected Capital, empresa que invirtió en Alibaba.

La compañía recibió un sólido voto de confianza de Apple, que eligió a Alibaba como socio para introducir funciones de IA en los iPhones en China a finales de este año, según reveló el presidente Tsai el mes pasado. Si bien el fabricante del iPhone utilizó el LLM de OpenAI en EU y otros mercados occidentales, para el mercado chino debe optar por uno de los modelos aprobados y desarrollados por una empresa local.

Apple consideró otros modelos chinos igualmente avanzados, pero eligió Qwen porque la asociación requiere un importante apoyo de ingenieros comprometidos y recursos de plataforma, que no están disponibles en startups más pequeñas como DeepSeek.

“Experimentamos ejecutando los pequeños modelos de Qwen directamente en el iPhone. Funcionan muy bien”, dice Steve Hsu, profesor de matemáticas computacionales en la Universidad Estatal de Michigan y fundador de Superfocus.ai, compañía que desarrolla aplicaciones LLM. “Puedo ver un escenario en el que Apple decida implementarlo mundialmente más allá de China”.

EL DATO

Mil 100 millones de usuarios chinos busca conquistar Alibaba

Por medio de sus aplicaciones de IA.

La posición de liderazgo de la compañía en computación en la nube e infraestructura hace que sus modelos sean atractivos, especialmente para grandes clientes corporativos que buscan soluciones confiables a largo plazo.

“La carrera LLM es un maratón, y no solo se trata del desempeño de LLM en sí”, dice Charlie Dai, vicepresidente y analista principal de Forrester. “Qwen tiene un desempeño sólido, mientras que (su filial de computación en la nube AliCloud ofrece una cobertura integral de las capacidades de la plataforma de IA con un ecosistema de socios de borde”.

Sin embargo, aunque Alibaba ha lanzado modelos de IA cada vez más competitivos, no han recibido mucha atención fuera de la comunidad de desarrolladores china. Hubo que esperar a principios de este año para que el mundo exterior reconociera el trabajo que estuvieron realizando las empresas chinas de IA.

DeepSeek, también con sede en Hangzhou, causó sensación en todo el mundo con su modelo de razonamiento de primer nivel, a pesar de contar con muchos menos chips que sus rivales estadounidenses más grandes. Esto quebró la creencia popular de que China tenía un retraso significativo en los LLM, y los inversionistas volvieron a fijarse en las compañías chinas de tecnología que cotizaban con importantes descuentos con respecto a sus contrapartes en Estados Unidos (EU).

Wu impulsó aún más la confianza de los inversionistas al anunciar el mes pasado que Alibaba estaba dispuesta a invertir 380 mil millones de yuanes (cerca de 52 mil 500 mdd) en la construcción de su infraestructura de IA en los próximos tres años, una cifra superior al total de la última década.

La compañía presupuestó 39 mil millones de yuanes (casi 5 mil 400 mdd) este año para la compra de chips de IA, más de 50 por ciento por encima del monto del año pasado, según una persona con conocimiento de los planes, que añadió que la cantidad podría revisarse al alza durante el año si el crecimiento supera las expectativas.

La conquista del consumidor

Alibaba también busca conquistar a los mil 100 millones de usuarios chinos con sus diversas aplicaciones de IA. A principios de este año, contrató al exejecutivo de Salesforce, Steven Hoi, para dirigir su estrategia de IA orientada al consumidor.

Qwen y Quark, la respuesta de Alibaba a ChatGPT y Gemini, tienen como objetivo atraer al mayor número de usuarios posible este año. Compiten directamente con Doubao de ByteDance y Yuanbao de Tencent, así como con startups que lidera DeepSeek. Este mes, Qwen lanzó su último modelo, QwQ-32B, que es incluso más rentable que el R1 de DeepSeek y tiene un rendimiento similar.

Alibaba hace una fuerte apuesta por Quark, una aplicación de navegador que ahora presenta como un asistente de IA con capacidades de razonamiento. Quark recibió una actualización la semana pasada y ahora funciona con el modelo de razonamiento Qwen.

El director ejecutivo Wu ha hablado sobre la necesidad de adaptar el tamaño de sus negocios existentes a la IA en todos los ámbitos. A todas las unidades se les informó que su desempeño para 2025 se evaluará en función de cómo puedan aprovechar la IA para impulsar el crecimiento, según con personas con conocimiento de las conversaciones.

Se alienta a las principales unidades de e-commerce, como Taobao y Tmall, a adoptar más tecnologías de IA. Los equipos trabajan en estrecha colaboración con los ingenieros de Qwen para desarrollar conjuntamente funciones que mejoren la eficiencia y la experiencia del usuario.

También están desarrollando una flota de aplicaciones nativas de IA, de las cuales, algunas podrían lanzarse este año, según una persona con conocimiento directo. “Internamente, creemos que la próxima aplicación revolucionaria, una incluso más popular que Douyin, podría surgir pronto gracias a las tecnologías de IA en desarrollo”, dice esta persona. Douyin, la versión china de TikTok de ByteDance, tiene cientos de millones de usuarios activos diarios.

El objetivo final, declaró Wu en la presentación de resultados del mes pasado, es lograr la inteligencia artificial general (AGI, por sus siglas en inglés), el momento en que se predice que las máquinas sean capaces de un pensamiento crítico similar al humano. Si bien algunos expertos se muestran escépticos sobre la AGI, la audaz declaración de Wu eleva la moral interna de Alibaba.

“Cuando Eddie habló de ambiciones como la AGI y de cómo impulsará todos nuestros negocios, casi lloré”, dice otro empleado de mucho tiempo. “Se siente como en los viejos tiempos. Tenemos algo en qué creer y por qué luchar juntos”.

Sin embargo, la posición de liderazgo de Alibaba no está asegurada en un panorama competitivo en constante cambio.

Su gran rival, Tencent, reaccionó con rapidez incorporando los modelos de DeepSeek en diversos elementos de su negocio. Mientras tanto, ByteDance se prepara para invertir 12 mil mdd en chips de IA este año y cuenta con una de las aplicaciones líderes para el consumidor en el país.

“Es difícil saber si Alibaba podrá mantener el liderazgo. La competencia se intensificará”, dice Xu.

La amenaza de occidente

Las crecientes tensiones geopolíticas entre China y EU también podrían amenazar las ambiciones de Alibaba en materia de IA. Washington restringe la exportación a China de los chips de IA más avanzados de Nvidia, que se utilizan para entrenar modelos líderes, y podría limitar aún más sus ventas de H20, una versión diluida de los chips H100 del fabricante de chips.

Las capacidades de diseño de chips de Alibaba aún están muy por detrás de las más avanzadas del mundo, y también se tienen dificultades para encontrar capacidad de producción debido a las prohibiciones estadounidenses.

Los analistas afirman que Alibaba también corre el riesgo de perder la carrera de la AGI frente a equipos más eficientes y dedicados como DeepSeek, que se enfocan exclusivamente en la investigación.

Si bien Beijing muestra interés por los gigantes de tecnología del país, y cuenta con ellos para que saquen de la recesión a su economía, en desaceleración y envejecimiento, sigue siendo una incógnita si el progreso de las empresas chinas de IA se traducirá en crecimiento económico.

“Nuestros problemas no han desaparecido de la noche a la mañana, pero recuperamos la esperanza y la confianza”, dice un empleado. “Y eso es lo que ayudó a Alibaba a superar sus crisis anteriores”.

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OMM

Preocupa a empresas el retorno de Trump en 2024

Rana ForooharNueva York / 04.12.2023 07:00:30

Opinión. La comunidad empresarial se pregunta cuál será la versión del ex mandatario que llegará a la Casa Blanca en caso de ser reelegido; teme una más dura, incluso más insular, xenófoba y paranoica

¿Cómo será otra administración de Donald Trump? Por horrible que a muchos les parezca la posibilidad, es un tema con el que los ejecutivos empiezan a luchar. Por razones que van desde la inflación hasta el conflicto en Gaza, pasando por la edad de Biden, el hábil manejo de la actual administración de una recesión, una pandemia y la invasión a Ucrania no se está reflejando en las encuestas. Muchas de ellas sitúan al ex mandatario de nuevo en la Casa Blanca en 2024.

A pesar de los numerosos cargos criminales contra el ex presidente, parece una conclusión inevitable que Trump llegue a ser el candidato republicano. Aun así, grandes donantes como Americans for Prosperity Action, respaldada por los hermanos Koch, se vuelcan hacia la campaña de Nikki Haley, lo que demuestra la preocupación que hay en la comunidad empresarial por la posibilidad de una segunda ronda de Trump.

Para empezar, los ejecutivos temen cuál será el Trump que llegue si es reelegido el próximo noviembre. ¿Será un Trump de laissez-faire o uno de Estados Unidos primero? En 2016, habló duramente sobre Made in America (Hecho en Estados Unidos) y ayudar a los trabajadores, pero la mayor parte de su política (aparte de los aranceles a China) fue lo mismo de siempre. Revirtió la regulación y redujo los impuestos a las grandes corporaciones. Gran parte del dinero se destinó a recompras de acciones, no a inversiones en la economía real de la gente común y los pequeños negocios.

Eso impulsó los precios de las acciones a corto plazo, que también se vieron favorecidos por las bajas tasas de interés, pero es poco probable que veamos el mismo fenómeno en una segunda administración Trump. Su mandato marcó la cúspide del crecimiento financiarizado, que ahora en gran medida se agotó. Como se establece en el artículo “End of an Era (Fin de una Era)” de la Fed de junio de 2023, alrededor de 50 por ciento del crecimiento real de las utilidades corporativas entre 1984 y 2020 provino de la caída secular de las tasas de interés y de la reducción de las tasas impositivas corporativas. Eso es lo que impulsó tanto crecimiento de las acciones en los últimos años.

En la actualidad, el S&P está, según algunos indicadores, más sobrevaluado que cuando estalló la burbuja inmobiliaria, de acuerdo con un informe reciente de Currency Research Associates. En este entorno, es difícil ver que las acciones suban incluso si la Fed empieza a recortar las tasas ante una recesión. Es mucho más probable que caigan, a pesar de cualquier nuevo recorte de impuestos de Trump.

Y ese es el escenario más benigno. Una posibilidad más probable es que esta vez tengamos una versión de Trump más dura, incluso más insular, xenófoba y paranoica. Para empezar, pocos de los tipos de negocios más moderados que trabajaron con él la primera vez estarán dispuestos a asumir una segunda administración, dados los fantasmas de los disturbios en el Capitolio del 6 de enero y la continua negación de la derrota electoral por parte de Trump.

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La comunidad empresarial ya está preocupada por la propensión del ex presidente al despilfarro fiscal en un momento en que los crecientes niveles de déficit estadunidense preocupan a los inversionistas. Si a eso le sumamos las perspectivas de un arancel general de 10 por ciento a las importaciones, que Trump ha planteado como una posible política para un segundo mandato, los directores ejecutivos se preocupan aún más.

Esto se relaciona con lo que es uno de los mayores problemas con las estrategias comerciales y económicas de Trump desde el principio, una tendencia a culpar a China y emplear aranceles como una solución independiente al gran y complejo problema del crecimiento secular más lento y la creciente desigualdad en EU. No es que parezca que Trump piense en términos tan matizados.

El hecho es que los problemas económicos y políticos de EU solo se deben en parte a los defectos de la globalización y del sistema comercial neoliberal en particular. También tienen que ver con la falta de inversión interna en infraestructura básica, habilidades y educación, así como en investigación y desarrollo básicos.

Biden abordó muchas de estas cuestiones con más estímulo fiscal del que hemos visto desde la era Eisenhower. Al mismo tiempo, su administración ha intentado realizar el difícil, pero necesario, trabajo de elaborar un nuevo modelo económico más sostenible e inclusivo en el país y en el extranjero.

Esa es una política industrial inteligente, y es algo que Trump no parece tener ni la propensión ni la capacidad de hacer. Durante la pandemia, por ejemplo, me sorprendió que a pesar de todas las duras palabras de personas como el ex asesor económico de Trump, Peter Navarro, acerca de que EU no era capaz de fabricar, digamos, equipo de protección personal básico, nadie en la Casa Blanca tenía idea sobre lo que el país puede o debía hacer.

La administración Biden, por el contrario, presentó un importante informe sobre la cadena de suministro en sus primeros 100 días, y empezó a reconstruir la industria estadunidense de semiconductores y a estudiar cómo garantizar una transición ecológica justa y segura.

Los planes de esta administración no son perfectos; sin embargo, Joe Biden es consciente de que no basta con atacar a China: hay que crear un cambio de paradigma en casa para que Estados Unidos recupere su habilidad política y económica.

El excepcionalismo estadunidense siempre se ha basado en la inmigración, como expone el escritor David Leonhardt en su nuevo libro Ours Was the Shining Future: The Story of the American Dream. La inmigración es lo que garantiza una mayor tendencia de crecimiento frente al de otros países desarrollados y, en los últimos años, contribuyó a amortiguar la inflación.

Donald Trump, por supuesto, quiere construir un muro, en todos los sentidos. Las empresas deben pensar con detenimiento en lo que eso significará, para ellas y para el país, y hacer todo lo posible para asegurarse de que no ocurra.

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Cómo solu­cio­nar la cri­sis de soledad de Esta­dos Unidos

Rana ForooharNueva York / 27.05.2024 00:11:00

Hay muchas cosas en las que los estadunidenses no están de acuerdo, pero una preocupación común es la soledad. De acuerdo con una encuesta de la American Psychiatric Association realizada en 2024, alrededor de 30 por ciento de las personas de entre 18 y 34 años se siente sola varias veces a la semana. Esto se basa en un estudio anterior de la Universidad de Harvard que se realizó en plena pandemia, en la que se encontró que 36 por ciento de los estadunidenses informaron sentirse solos “casi todo el tiempo”. Aunque los demócratas tenían más probabilidad de decirlo que los republicanos, en el estudio se muestra que la epidemia traspasa todas las líneas políticas, económicas, sociales, culturales, de raza y de género.

Hay una gran cantidad de razones para esta crisis. A pesar de la sólida recuperación de Estados Unidos, muchos tienen dificultades con la pérdida del control económico en un mundo en el que el trabajo duro no brinda seguridad o comunidad (algo que el académico Robert Putnam sacó a la luz en su libro del año 2000 Bowling Alone).

A esto se le añade la frustración por el ritmo del cambio tecnológico (sobre todo por sus efectos en los niños) y el agotamiento con una cultura centrada en el consumo. Todo esto dio a lugar a lo que el senador demócrata Chris Murphy llamó un “debilitamiento espiritual”, en el que muchas personas se sienten desconectadas y abandonadas por la sociedad y sus líderes.

Estos temas se han convertido en un grito de guerra bipartidista para Murphy y el gobernador republicano de Utah, Spencer Cox, quienes recientemente se unieron en una gira para escuchar por todo el país con el fin de explorar los tipos de ideas y legislación que pueden ayudar a combatir el problema de la soledad en EU y sus consecuencias, que van desde mayores costos de atención de salud a un aumento del extremismo político. Como señaló Hannah Arendt en su libro de 1951 Los orígenes del totalitarismo, el aislamiento y la soledad son condiciones previas para la tiranía, una observación que puede cerrar el círculo en EU este noviembre.

Mientras los estadunidenses están políticamente divididos, la gente en lugares tan lejanos como Utah, Carolina del Norte, Tennessee y Washington comparten “una sensación de abandono”, me dijo Murphy, “e incluso de humillación”, ya que el poder se ha desplazado a un número más reducido de lugares geográficos, personas y empresas durante las últimas dos décadas en particular. (Esta percepción está respaldada por datos, la concentración corporativa está en niveles históricos y los resultados socioeconómicos varían en función del código postal en el que nacen los estadunidenses).

Tal vez no sea una sorpresa que muchas áreas de la reciente cooperación bipartidista —desde el comercio y los aranceles hasta el gasto en infraestructura y los límites a la propiedad extranjera de las redes sociales— hayan tratado de abordar una sensación de vulnerabilidad económica y social. Sin embargo, la mayoría de las investigaciones sobre la felicidad muestran que después de que se supera cierto umbral de seguridad financiera de la clase media, la buena vida suele correlacionarse con las relaciones, familia, amigos y comunidad.

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El problema es que en nuestra cultura de capitalismo digital de alta velocidad y exceso de trabajo, no hay suficiente tiempo ni, para muchos, suficiente dinero para brindar la seguridad necesaria para lograrlo. Esta es una de las razones por las que activistas sindicales como Shawn Fain empiezan a impulsar una semana laboral de cuatro días como una manera de que los empleados se beneficien de algunas de las enormes utilidades corporativas de los últimos años.

Murphy, que también aboga por más tiempo libre para los trabajadores, señala que se trata de una idea con apoyo tanto de la izquierda como de la derecha. Políticos tan divergentes como el capitalista de riesgo Blake Masters y el senador liberal Bernie Sanders argumentan que un ingreso debe ser suficiente para sustentar a una familia de cuatro y permitir la participación en la vida cívica. Existe un consenso cada vez mayor entre los partidos políticos sobre temas como el aumento del salario mínimo, la regulación de las redes sociales y las medidas antimonopolio. Todo esto cae dentro del ámbito de las políticas que abordan algunas de las causas fundamentales de la soledad, desde la inseguridad económica y el aislamiento social hasta la falta de autonomía personal.

Murphy y Cox planean publicar algunas de sus observaciones y recomendaciones en un próximo informe sobre “la recuperación del valor del bien común en la vida estadunidense”. No hace falta decir que la implementación dependerá de cada lugar. Si bien la buena vida puede significar más tiempo en la iglesia en los estados rojos (republicanos) y más voluntariado comunitario en los azules (demócratas), el punto es el mismo: el equilibrio entre individualismo y colectivismo en EU se ha inclinado demasiado hacia lo primero.

Esto, al igual que la inflación, la inmigración o cualquier otro tema electoral de mayor perfil, puede estar detrás de nuestro pesimismo nacional, incluso en medio de la recuperación económica más amplia y rápida del mundo rico.

Estoy a favor de su esfuerzo y creo que es una política inteligente que un progresista como Murphy en particular use palabras como “espiritualidad”. La izquierda habla mucho de los desafíos económicos, pero rara vez se conecta con lo espiritual en un país donde la mayoría de la gente cree en Dios.

Del mismo modo, como señala el economista progresista Joseph Stiglitz en su nuevo libro The Road to Freedom: Economics and the Good Society, la libertad es algo que los progresistas deben incorporar en sus mensajes. Después de todo, EU se trata de la búsqueda de la vida, la libertad y la felicidad. Si bien este es un lenguaje que se asocia más con los republicanos, no hay razón para que la izquierda no pueda hablar de la “libertad” de respirar aire limpio o vivir en una vivienda digna.

Una conversación con más colaboración sobre estos problemas puede ayudar a aliviar parte de esa soledad nacional.

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Los bancos están diseñados para fallar… y lo hacen

Martin WolfLondres / 15.03.2023 01:22:06

Los bancos quiebran. Cuando lo hacen, los que salen perdiendo piden a gritos un rescate del gobierno. Si la amenaza de los costos es lo suficientemente grande, lo conseguirán. Así es como, crisis tras crisis, hemos creado un sector bancario que en teoría es privado, pero en la práctica está bajo la tutela del Estado. Éste, a su vez, intenta frenar el deseo de accionistas y directivos de explotar las redes de seguridad de las que disfrutan. El resultado es un sistema esencial para el funcionamiento de la economía de mercado, pero que no opera de acuerdo con sus reglas. Esto es un desastre.

El dinero es lo que uno debe tener para comprar las cosas que necesita. Esto es cierto para los hogares y las empresas, que tienen que pagar a proveedores y trabajadores. Esa es la razón por la que las quiebras bancarias son calamidades, pero los bancos no están diseñados para ser seguros. Aunque se supone que sus pasivos de depósito lo son, igual que líquidos, sus activos están sujetos a riesgos de vencimiento, crédito, tasas de interés y liquidez. Son instituciones que funcionan cuando las cosas marchan bien. En los tiempos difíciles, quiebran y los depositantes salen corriendo.

A lo largo del tiempo, las instituciones estatales han respondido a la incapacidad de los bancos para proporcionar el dinero seguro que esperan sus depositantes. En el siglo XIX, los bancos centrales se convirtieron en instituciones de crédito de último recurso, aunque con una tasa de penalización. A principios del XX, los gobiernos garantizaron los depósitos más pequeños. Luego, en la crisis financiera de 2007-2009, pusieron todos sus balances para respaldar a los bancos. El sistema en su conjunto se convirtió, sin ambigüedades, en una parte del Estado. A cambio, se aumentaron los requisitos de capital, se endurecieron las normas de liquidez y se introdujeron pruebas de estrés. Entonces, todo iría bien. O no.

La quiebra de Silicon Valley Bank (SVB) demuestra que hay agujeros en el dique regulador de Estados Unidos. No es casualidad. Es lo que pedían los grupos de cabildeo: si nos deshacemos de regulaciones onerosas, clamaban, lograremos milagros de crecimiento. En el caso de este banco, lo que destaca es su dependencia de depósitos no asegurados y su apuesta por bonos a largo plazo seguros. A finales de 2022, tenía 151 mil 600 millones de dólares en depósitos nacionales no asegurados, frente a alrededor de 20 mil mdd en los sí asegurados. También tenía importantes pérdidas no realizadas en su cartera de bonos, a medida que subían las tasas de interés. Si se juntan estas dos cosas, es probable que se produzca un pánico bancario: las ratas siempre abandonan los barcos financieros que se hunden.

Las que no logren escapar a tiempo pedirán a gritos un rescate. Puede ser divertido que los que chillan esta vez hayan sido los libertarios de Silicon Valley. Pero pocas personas son capitalistas cuando se ven amenazadas por perder un dinero que consideraban seguro y nadie mejor que un capitalista para explicar lo esencial que es su riqueza para la salud de la economía. Se rescató de forma oportuna a los depositantes no asegurados de SVB y de otros lugares. Esto elimina otra fuente de disciplina del sector privado sobre los bancos.

Sin embargo, SVB solo era el decimosexto banco más grande de EU, razón por la que quedó fuera de la red regulatoria que se aplica a los bancos más importantes desde el punto de vista sistémico. Era no significativo en vida, pero se convirtió en sistémicamente significativo en la muerte. La Fed también ofreció prestar a valor nominal a los bancos que necesiten liquidez. Se trata de recortes negativos —llámenlos injertos de pelo— a bancos que necesitan préstamos de emergencia. Más allá de esto, el presidente Joe Biden declaró que “haremos lo que sea necesario”. Es cierto que esta vez no se rescatará a los accionistas ni a los tenedores de bonos. Además, se supone que las pérdidas serán asumidas por el sector bancario en su conjunto; sin embargo, las pérdidas vuelven a estar parcialmente socializadas.

La gente se pregunta qué significa esta crisis. Algunos analistas creen que la Fed ya no endurecerá la política monetaria este mes. Está claro es que hay mucha incertidumbre, lo que puede justificar el retraso de un nuevo endurecimiento, pero reducir la inflación aún es esencial: el indicador de EU subió 6 por ciento interanual en febrero.

La gran cuestión no es qué pasará con la economía, sino con las finanzas. Un punto es que es bueno que el miedo se haya reavivado en el sistema financiero. La ansiedad que se crea por las pequeñas conmociones hace que las grandes crisis se vean menos probables. Hay otras lecciones: los bancos son tan vulnerables como siempre y, les guste o no, los depositantes no asegurados no desaparecerán en caso de quiebra. La confianza en la seguridad de los depósitos es demasiado importante desde el punto de vista económico y político.

Entonces, ¿cómo se refleja en la política esta nueva evidencia de hasta qué punto el Estado respalda a los bancos? Una respuesta es que la regulación de los bancos de importancia sistémica debe extenderse a todo el conjunto. Otra es que los depósitos deben situarse por encima de cualquier otra deuda en caso de insolvencia, para reflejar su importancia social y económica. Otra es que los balances deben reflejar siempre la realidad del mercado. Por último, los requisitos de capital deben ajustarse en consecuencia. Si el capital de los bancos es demasiado bajo hay que aumentarlo sin demora.

La lección que tenemos que volver a aprender es que incluso en una crisis modesta no se pueden sacrificar los depósitos, y las reglas sobre los recortes para la provisión de liquidez van a desaparecer. Los bancos están bajo la tutela del Estado, en parte porque son el núcleo del sistema crediticio, pero sobre todo porque sus pasivos en forma de depósitos tienen una gran importancia política. La unión de activos de riesgo y que a menudo tienen falta de liquidez con pasivos que tienen que ser seguros y líquidos dentro de instituciones descapitalizadas, con fines de lucro y que pagan bonos, reguladas por sectores públicos políticamente serviles y a menudo incompetentes, es una calamidad a punto de ocurrir.

La banca necesita un cambio radical. La semana que viene hablaré de cómo conseguirlo.

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Microsoft apunta a hackers con apoyo chino

Tabby KinderSan Francisco / 26.05.2023 02:02:36

Microsoft advirtió que un grupo de piratas informáticos chinos patrocinado por el Estado puso en peligro infraestructuras “críticas” en Estados Unidos con el fin de causar una disrupción en las comunicaciones entre el país y Asia en caso de crisis.

En un anuncio poco habitual sobre una violación en los sistemas, el grupo estadunidense de tecnología indicó que los piratas informáticos, cuyo nombre en clave es “Volt Typhoon”, operan desde mediados de 2021. Fueron capaces de infiltrarse en organizaciones de todos los sectores explotando vulnerabilidades en una popular plataforma de ciberseguridad llamada FortiGuard, informó Microsoft.

“En esta campaña, las organizaciones afectadas abarcan los sectores de comunicaciones, fabricación, servicios públicos, transporte, construcción, marítimo, gobierno, tecnología de la información y educación”, señaló Microsoft, y añadió que las acciones del grupo de piratas informáticos se centraron en la recopilación de información y el espionaje, más que en causar trastornos inmediatos.

Y agregó: “Microsoft evalúa con una confianza moderada que esta campaña Volt Typhoon persigue el desarrollo de capacidades que pueden causar disrupciones en infraestructuras críticas de comunicaciones entre Estados Unidos y la región asiática durante futuras crisis”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China respondió que las acusaciones “carecen de pruebas” y acusó a EU de ser un “imperio hacker”. Añadieron que “la participación de ciertas empresas” en la advertencia “demuestra que EU amplía los canales para difundir información falsa”. 

Microsoft avisó a los clientes afectados o que quedaron comprometidos y les instó a cerrar o asegurar sus cuentas.

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Las autoridades estadunidenses e internacionales de ciberseguridad emitieron un aviso conjunto sobre Volt Typhoon en el que también advertían de las amenazas cibernéticas patrocinadas por el Estado chino.

Rob Joyce, director de seguridad cibernética de la Agencia de Seguridad Nacional de EU, dijo: “Un actor patrocinado por el Estado chino realiza ataques living off the land (conocidos como caballo de Troya), utilizando herramientas integradas en la red para eludir nuestras defensas y no dejar rastro. Esto hace que sea imperativo que trabajemos juntos para encontrar y eliminar al actor de nuestras redes críticas”.

El término living off the land hace referencia a los ciberataques que utilizan herramientas legítimas ya instaladas en los dispositivos de una persona para llevar a cabo un hackeo, lo que hace que sea mucho más difícil de detectar que los ataques de malware tradicionales, que por lo regular requieren que la víctima descargue archivos.

John Hultquist, analista jefe de Mandiant Intelligence —un servicio de defensa cibernética propiedad de Google— dijo que el ataque Volt Typhoon es “agresivo y potencialmente peligroso”.

“Los actores chinos de amenazas cibernéticas son únicos entre sus pares en el sentido de que no recurren regularmente a ciberataques destructivos y disruptivos. Como resultado, su capacidad es bastante opaca. Esta revelación es una rara oportunidad para investigar y prepararse para esta amenaza”, añadió.

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